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Pueblo Nuevo: los Solórzano preparan el reciclaje, pero ahora divididos y con riesgo de perder todo

En Pueblo Nuevo, el apellido Solórzano no es solo un apellido: es una dinastía que lleva más de 20 años rotándose la alcaldía como si fuera negocio familiar. Y ahora, con el evento en Pénjamo donde apareció Adriana Solórzano Villanueva —hermana del actual alcalde «neopanista» Leonardo y ex alcaldesa por Nueva Alianza entre 2012 y 2015— junto al Partido Verde, la lectura política es muy clara: están preparando el terreno para reciclar la fórmula, pero ahora con otro color.

Porque aquí hay que decirlo como es: Leonardo Solórzano ya no puede reelegirse y el PAN tampoco le va a dar otra vuelta, así que la familia necesita otra escudería para seguir en el poder, y el PVEM parece ser la nueva franquicia que les va a permitir volver a intentarlo, muy probablemente con Adriana como candidata por Pueblo Nuevo en 2027. Es el mismo truco que han usado desde hace décadas: cuando un partido ya no sirve, te cambias al otro y sigues en la jugada.

Pero el asunto se pone más interesante —y más explosivo— cuando entra al cuadro Larisa Solórzano Villanueva, otra hermana de la familia que fue alcaldesa de Pueblo Nuevo por el PRI entre 2015 y 2021, y que ahora estaría buscando regresar, pero aparentemente ya sin el apoyo de Morena. Si Larisa termina yéndose con el PRI y Adriana con el Verde, lo que va a pasar es algo que nunca antes había ocurrido en Pueblo Nuevo: la familia Solórzano dividida, enfrentándose entre sí y fragmentando el capital político que durante años han consolidado como bloque cerrado.

Y aquí es donde la cosa se vuelve históricamente importante para Pueblo Nuevo, porque si las hermanas Solórzano se parten el voto, por primera vez en más de dos décadas se abre una ventana real para que candidatos alternos puedan romper el cacicazgo. Nombres como Erika Zavala u otros perfiles que vengan con una alianza bien armada podrían aprovechar esa fractura interna para hacer lo que parecía imposible: derribar a una familia que desde 2003 ha controlado Pueblo Nuevo a punta de rotación, cambio de camiseta y operación territorial blindada.​

Porque Pueblo Nuevo no es un caso de alternancia democrática; es un caso de perpetuación familiar disfrazada de pluralidad partidista. Leonardo estuvo en 2003-2006 y 2009-2012 con el PRI, luego Adriana en 2012-2015 con Nueva Alianza, después Larisa con el PRI en 2015-2021, y de vuelta Leonardo en 2021-2024 ahora con Movimiento Ciudadano y luego con el PAN. Es decir, han gobernado más de 20 años sumando todos los periodos, solo con distintos colores de playera.

Así que lo que está en juego en 2027 no es solo una alcaldía más. Es la posibilidad de que un municipio entero se libere de un esquema de poder que ya parece más herencia que democracia. Y si Adriana va por el Verde, Larisa por el PRI y ambas se chocan en las urnas, entonces lo que viene no es solo una elección: es la oportunidad de que Pueblo Nuevo finalmente tenga un gobierno que no se apellide Solórzano